Hola a todos chavales, ¿Cómo va el primer día de primavera?
Resulta y resalta, que el día jueves del puente de Febrero, como ya nos dieron los días libres decidimos irnos a la sierra un ratejo, hay que aprovechar porque el tiempo decía que iba a llover casi todo el puente con mucha probabilidad, así que nos arriesgamos, lo curioso es que al final no llovió nada y pudimos andar tranquilamente, cosa, de la que no puedo decir lo mismo de ayer, que cayó una tromba de agua por la zona de Écija y la carlota bestial, pero bueno, el agua siendo agua.
Hacía prácticamente un año que no veníamos por aquí, la última vez, fue con unos amigos para hacer escalada, cerca de esta zona, donde también pasamos la tarde caminando, pero se nos quedó la curiosidad de venir por alguna de las rutas por las que los caminos pasan, así que ahora, volvemos para hacer lo que no terminamos.
Llegamos y cuando aparcamos, notamos lo ladeado que está el coche, de la cantidad de pendiente que tiene éste lugar, madre mía.
Un canto sospechoso nos alerta, parecen córvidos de algún tipo, ahora hablaremos.
Ya comenzamos bien, rodeados de pinzones vulgares
Paloma torcaz sobre los cerros
Y por aquí, comenzamos a caminar, y ya empezamos a subir, y ya sabéis que yo no soy de cuestas arribas, a mí me gusta caminar montañas planas, pero ya fuera de bromas, esto pinta potente, ¿¿más que la puebla de los infantes??, no lo sé, lo descubriremos próximamente.
La caminata comienza con una cuesta arriba, llena de pedrolos que después se vuelven piedrecitas, que te dejan al cabo de un rato, los tobillos reventados
Nada más empezar, aquí tenemos el primer cañoncito, o mini precipicio, por donde se ve el canal del río que por aquí pasa.
Aquí aparece un ave misteriosa, ummmmm, quién será???
Mucho cerro por delante, y aquí ya estábamos haciendo la broma clásica de: "nos volvemos ya",
pero que, va que va, nosotros seguimos subiendo.
Desde aquí aún se divisa el pueblo, el castillo, y el lugar donde estuvimos anteriormente escalando, pero ya más lejos.
Aviones roqueros volando sobre el cañón
Y aquí llega la modelo del día, la nueva especie que he comentado hace unos momentos atrás, es una Chova Piquirroja, una especie de ave de la familia de los córvidos, bastante esbelto y que posee las patas y el pico rojos, de ahí su nombre.
Poseen hábitos de residentes, y viven en bandadas que se distribuyen por los cerros, donde anidan y se alimentan principalmente.
Este ejemplar, que supongo que era la pareja, llegó al lugar con un poco de material, no sé si será un comportamiento habitual, o es simplemente celo, pero lo que trajo parece pelo de algún animal
Seguimos adelante andando sobre piedras, por mucha cuesta arriba y abajo, que por cierto, te vas super pegado a un canal del río Bailón, que en ese momento estaba seco.
Que bonito se ve el camino, todo verde y húmedo, que con el agua que ha caído en mi pueblo hasta ahora, imagínate allí.
Un vulgar que salió volando de uno de los riscos
Otra cueva, esto no hace más que recordarme al Minecraft jiji
otra de las micro minas, ya voy con el pico a minar diamante
Y como siempre, los estorninos invadiendo todo
Hay dos pedazos de cuevas, que se encuentran en plena pendiente de uno de los cerros, y que poseen su propio sendero para poder acceder a ella, en la que también había varios grupos de Avión común y roquero sobrevolando el sitio, me imagino que allí estarán criando.
Picogordo común, un gusto volver a ver a su especie después de dos o tres años sin uno
Llegados a este punto, la vegetación se adueña del camino, y por consiguiente de los riscos, de donde salió este pequeño pájaro desconocido.
Pajarillo sospechosamente sospechoso
Otra especie nueva para la lista, una Collalba negra, sobre uno de los riscos oteando el paisaje
La primera fuente del sendero, pronto la segunda
Más pinzones
Otro pinzón vulgar
Los Ends nos vigilan, (los que no hayan visto el Señor de los anillos, no entenderán la referencia)
Así estaba el cielo
Bosquecito de chopos y encinas
Carbonero común en un arbusto
Que chaparros más bonitos
Tras por fin, pasar todo lo gordo, aquí hubo un percance, resulta, que mientras andábamos, los caminos se dividían en dos, uno hacia arriba, (el que tomamos) y uno hacia abajo que llevaba a un sitio más sombrío.
pues resulta que nosotros tomamos el camino que era erróneo, y que nos llevaba a otro lugar que da a otro sendero. Acabamos llegando a un claro, y mi padre bajó para ver donde estaba el riachuelo que se escuchaba, y mientras yo me aventuré a explorar cuando entonces encontré esto.
Unas pequeñas ruinas, entre los árboles y las rocas, que investigué para buscar serpientes, lagartos o algún buhillo que andorree por allí
Más adelante había más ruinas, pero más hacia adentro, mezcladas con las rocas y la vegetación
Y los encontré, los rastros ya antiguos de alguna rapaz que antaño se posaba aquí
El riachuelo
Vacas lecheras en pleno camino
La segunda fuente del recorrido
Aquí teníamos dos opciones, volver, o seguir a lo desconocido, y como no estaba el horno para bollos por el tiempo, nos decantamos por volver.
Desde ahí, detrás de la valla divisoria, se divisa esta pequeña cabaña que tenéis abajo, mu´ pequeña y algo descuidada por el paso del tiempo en la sierra, pero, aparte de la curiosidad, me pareció un gran dormidero de búhos tipo Cárabo o lechuza, así que nos acercamos a mirar.
La cabaña tenía enfrente una buena cantidad de rastros de las hocicadas de los jabalíes, así que por precaución no entramos.
El sitio, pues una cabaña de aperos normal, solo que abandonada y con un boquete en el techo.
A pesar de su buen estado, y de los excrementos de rapaces que se ven en su interior en una viga, no había ninguna dentro.
Posiblemente sirva de refugio, pero en otros momentos.
Saliendo de aquí, ya se podían ver unos buenos cerros, de los altos y empinados, pero como ya he dicho, nos volvimos ya en este punto.
Ahora, tocaba volver, entonces significa que todas las cuesta arriba, serán cuesta abajo, y todas las cuesta abajo, cuesta arriba... uffff, no veas los vellos de gallina.
Para éste momento, el sol salió un rato, nada más de diez minutos antes de nublarse, pero gracias a esto, los gigantescos buitres leonados por fin dan la cara, y salen a desayunar.
Buitres leonados, que me imagino que tardaron tanto por la falta de calor en el aire
A la vuelta, de nuevo en el mismo sitio, logramos avistar, otra vez, a la Collalba negra
A la vuelta ya vuelve el vulgar, de nuevo.
Vuela, vuela, vuela vuela
Aquí, por un descuido descubro uno de sus nidos, con la pareja asomada y todo
Una bonita mariposa Náyade, (Celastrina argiolus)
Y ya se puede ver desde aquí el pueblo
Otra Chova en una roca
Y con esta foto de unos lirios, acabamos esta entrada. Me ha llamado mucho la atención la cantidad de fauna que hemos visto ésta vez.
Y, eso ha sido todo, espero que os haya gustado.