domingo, 29 de marzo de 2026

Bajo el cielo de la sierra de Villares

 ¿Qué pasa a chavales, cómo va todo? Hoy seguimos con las entradas referentes a la sierra de Villares, de la cual ya esta es la última.

El pasado finde, aprovechando la ausencia casi en su totalidad de tareas escolares, (mi gozo en un pozo porque seguía de exámenes), decidimos volver a pasear por la sierra de villares, pero esta vez con una novedad, nos hicimos una nueva ruta que ahora hos vamos a enseñar.

A pesar de todas las veces en un mismo año que solemos venir por aquí, aún quedan sorpresas.

Eran como las ocho cuando llegamos, día frío y con niebla, y caía algo de llovizna fina, vamos un día de esos en los que apetece quedarse en la estufa, pero nosotros masocas perdidos Nos fuimos de todas formas, lo importante era salirse ya por ahí. Nos revivió cantando y tocando el tronco de un árbol un Pito real, que ya han entrado el celo.


El canto del pito real es un silbido claro y profundo que se parece muchos una risa, y es fácil de imitar, por ello vuestro anfitrión no escatimó gastos y comenzó a hacer un poco la parodia de lo que sería su canto, por extraño que parezca respondía y todo.

El día está a lleno de aves, en especial Carboneros, muy agresivos por el celo, y pinzones tanto hembras como machos, también alborotados.


Seguimos caminando, con el mismo rumbo de siempre, llegar al deseado riachuelo que está a rebosar de agua gracias a las últimas lluvias, el cual ya mostré en la entrada anterior, y ahora incluso tiene más renacuajos todavía.

Hay tantas filtraciones debido al nivel de los depósitos subterráneos que el suelo está muy resbaladizo, por ello tropezamos más de una vez. 


Estado del riachuelo


Llegamos así al tanatorio deseado nuevo sendero que sale antes de la entrada al ríachuelos, da a un cortafuegos y a un desfiladero precioso desde donde se aprecia toda la sierra a detalle y a lo lejos la zona urbana de Córdoba.

No tardaron en hacerse notar las primeras especies, un bando de Buitres leonados sobrevolaban el dosel forestal de encinas y pinos, marcando el paisaje, ahora más soleado, con sus bellas y robustas siluetas.

Eran un bando de unos seis, que se encontraban en círculos y a baja altura, donde probablemente encontraron algo que llevarse a la boca, pero pequeño porque un rato después los teníamos encima otra vez.


Imagen de uno de ellos sobrevolando los pinares


Buitre leonado, 100% español jiji


¿Que sería lo que encontraron?


Luego salimos a una parte desconocida con una gran construcción humana de uso desconocido para nosotros. Ya en sombra, seguimos por la zona caminando entre más pinos hasta llegar otra vez al campo de golf, donde se encuentra el final del sendero para pasar otra vez dentro del parque periurbano.


Al llegar a la altura de la carretera volvió el bando de buitres anterior, volando cerca de los caminos. A este grupo rápidamente se le sumó un pequeño grupo de rabilargos que andaban por el suelo esperando a ver dónde se lanzaban, y otro buitre significativamente más grande, volando solo y muy alto, ya sabéis lo que significa.






Sip, este de arriba se trataba de un buitre negro, un placer verlo por aquí después de casi un año sin ver ninguno.


Y para acabar le sacamos esta foto a un pequeñín, un herrerillo que también llevaba tiempo sin ver. Posteriormente regresamos hasta los aparcamientos, y de ahí a almorzar.

Un saludo camperos y nos vemos en una próxima entrada.

jueves, 19 de marzo de 2026

El agua en la sierra de los Villares

La posesión de agua en estado líquido es un componente esencial que produjo hace eones que la tierra fuese capaz de albergar vida tal y como la conocemos, y tal como era antes.

El agua ya estaba aquí mucho antes que nosotros y seguirá estando cuando ya no estemos, pero aun así no vemos su importancia.

¿Qué pasa chavales, cómo va todo? Tiempo sin aparecer por aquí eh? Parecía ya que había dejado de lado esta sección, para dedicarme a un trabajo que no me guste y cuyo único sustento sea alimentar a mi gato que no ha vuelto ni en tres días,(vaya escenario imaginario más pesimista jajaj), me imagino con gusto las teorías de los conspiranoicos.

En realidad, me he dado un pequeño descanso para centrarme más en los estudios pero ya estoy de regreso. 

A veces nos olvidamos de este componente esencial para la vida, presente desde el inicio de los tiempos y que provocó la evolución de lo que hoy nos compone y que podemos llamar células. El agua es un componente casi exclusivo de nuestro planeta, que gracias a qué se encuentra en sus tres estados dentro de la atmósfera ( sólido, liquido y gaseoso) podemos estar vivos.

Sinceramente, muchas personas son conscientes de que a día de hoy los espacios naturales protegidos son necesarios para que el platena no se vaya un poco a la otra parte de la luz, es decir a la oscuridad, y por ende no casquemos, la verdad me ha quedado muy resumido el tema. Pero otras muchas siguen sin ver si importancia, por ello, hoy hablaremos sobre ésta.

El agua es un componente que con el tiempo adapta y moldea el entorno, terraformando sus alrededores y convirtiéndolo poco a poco. La sierra no sé libra de esto, y gracias a las últimas lluvias el estallido de la fauna se ha dado de notar.

Especies singulares que nunca antes habíamos visto aquí han salido a la luz. Especies que vienen y van con los charcos, como está Ranita meridional que caminaba cerca de una de las lagunillas.


Ranita meridional, (Hyla meridionalis)


Hay que admitir que el mundo sigue, y aún así seguimos sin notar el agua a nuestro alrededor fluyendo.



Dentro de cada paisaje se encuentra una parte de ella.




Un arrendajo euroasiático que pasaba por allí, las aves están entrando en el tanatorio deseado celo.


También este bonito macho de Pinzón vulgar, que estuvo cantando frente a nosotros un rato


Los riachuelos están hasta arriba de agua 


En muchos de estos charcos de entretiempo crian los sapos, cuyos hijos, los renacuajos, nadan ya libremente antes de transformarse por completo en sus padres, sapos adultos.


Miles y miles amontonados 





Y aún se seguirá llenando más 


Porque el ciclo del agua seguirá y seguirá aunque nosotros no estemos al pendiente de ella, porque la naturaleza es mucho más potente que nuestro entendimiento, y al igual que ella volveremos.

Estamos de vuelta camperos. Un saludo y nos vemos en una próxima entrada.

lunes, 2 de marzo de 2026

Una cita del pasado

Las cosas que habremos visto mi cámara y yo.

La observación y citado de la mano del hombre de las especies que se pueden ver en una zona concreta es crucial para el buen conocimiento de los peligros que puede correr dicho terreno, o sus posibles beneficios.

Hoy venimos a hablar de una de las aves de mi lista que aún no había tachado, una que hasta hace poco pensaba, sin saberlo, que se encontraba ya en mis fotografías, estoy hablando del tan sonado últimamente Apus affinis, o Vencejo moro para los amigos.

Colonizador insectívoro de pequeño tamaño proveniente de África, primo lejano del también conocido Vencejo cafre, los cuales forman el que a mí me gusta llamar "grupo de los culiblancos" que abarca las especies de Vencejos cuyo obispillo blanco resalta en el negro de su plumaje.

El Vencejo moro es una especie que debido al cambio Climático de ha extendido regularmente en los últimos años por nuestro país, cuando a partir del 2000 se propuso la teoría de la posible cria de la especie en la sierra de Cádiz.

La mayor característica de la especie, es su reducido tamaño comparable al de las golondrinas, su cola, muy recortada y redondeada y su notable obispillo similar al del avión común.

Para que os hagáis una idea, esta es una fotografía de un Vencejo común tomada en el pueblo.

Y está es la fotografía en cuestión, donde aparece el ejemplar 

El Vencejo moro es rarillo de ver en Sevilla y Córdoba, por eso la foto es un allazgo. La tomé hace cuatro años, en junio de 2022, cuando viajando por la sierra de villares, Córdoba, noté lo que me pareció un grupo de aviones comunes, rápidamente enfoqué a uno y le lancé la foto, sin saber que eran exactamente.

Unos días más tarde me acordé de la susodicha foto, y la busqué para revisarla, momento en el que me di cuenta que no sabía que clase de ave era, ¿Quizás un avión herido? ¿Un híbrido? No lo sabía pero lo que tampoco sabía, es que existía esta especie, solo conocía al Vencejo cafre.

Perdí su pista hace tres años, y más tarde, el año pasado, ya con el conocimiento me topé con ella. No ha sido hasta hace unos días que comparándola del todo logré identificar bien de que se trataba. Por lo visto ya había registrados varios avistamiento en la sierra de Córdoba, uno de ellos y el más reciente fue en 2025, pero este avistamiento fue mucho antes.

El Vencejo moro construye su propio nido hecho de pajas, plumas y masilla a base de saliva, sin embargo, se pueden dar casos de nido parasitismo como el Vencejo cafre, concretamente a las dáuricas y a los aviones como se ha visto en Cádiz.

Cerca de la zona donde se realizó, se localiza un territorio ocupado por una pareja de dáuricas que cambia de nido constantemente, y justo el año previo habían estado anidando allí.

Este era el susodicho nido, construido en el 2021 y usado solo un año, en las casetas de alrededor hay una gran cantidad de marcas de antiguas anidaciones de la misma especie, aunque no hay pruebas de parasitismo por cafres o moros.

Nido anterior

Aquí la pareja al lado de una de comunes que también anidaban allí.

Así se encuentra el nido y sus alrededores actualmente, marcados por un paso del tiempo que no perdona, las dáuricas hasta el momento no han vuelto, otra prueba de lo tiquismiquis que son a la hora de anidar en lugares accesibles.


No tengo pruebas, pero me da que en algún nido cercano, esos Vencejos moros están criando escondidos de nuestros ojos, solo queda que los encuentre. Seguimos camperos, un saludo y hasta otra