viernes, 11 de septiembre de 2026

Buitres, cabras y tal (Excursión a Ronda parte 2)

¿Que pasa gente? Volvimos con la segunda parte de nuestra aventura por Ronda y sus alrededores siguiendo el recorrido de la carrera "los 101 kilómetros" (aventura narrada aquí por mi menda)

Nos quedamos en la parte del laguito justo a la entrada de la Cueva del Gato. Ya comentamos el camino de ida y lo visto, aquí por suerte se resume algo más la cosa (mentira, soy el escritor del futuro* ) porque ya mucho de los visto fue repe, así que mejor.

Resulta y resalta que justo a la entrada de la cueva, hay otra más pequeña, a la cual por ir de cortito no le saqué ninguna foto, que novedad. Pero bueno, por si alguno se lo preguntaba, nosotros solo hicimos el recorrido del sendero que va hasta la cueva, pero no entramos en la misma porque aunque es visitable en teoría, había que pedir permiso para hacer de turista dentro, algo parecido a algunos senderos más cercanos a Écija como pueden ser "El Guadalora" en la sierra de Hornachuelos.

Tras salir de allí saqué de nuevo la cámara para seguir probando suerte, las calzadas seguían por allí arriba así que perfecto para seguir practicando tiro al bicho con la Canon, pero en el camino se me cruzó un ejemplar de papamoscas gris, y decidí tirarle una selfie porque este verano he visto pocos la verdad.





Aún seguía con la espina clavada de tener una buena foto de los aviones roqueros y los vencejos, y es que a pesar de que había algunos parado en las rocas eran difíciles de atinar porque estaban muy lejos y el calor hace que la imagen reberberee un poco.



Aprovecho aquí para sacarle una foto al puente de la entrada al laguito, que hacía de cámara de eco bestial, porque parecía que cuando hablabas estabas tanto más adelante como atrás, y evidentemente no podía faltar el nido de dáuricas. Si es que cuando yo digo que nos van a ocupar es que ya está pasando.



Aquí por fin conseguí la foto "medio decente" que quería pillar del vencejo real de la zona, eran varios pero la que mejor salió fue esta, así que al menos no me voy con fotos únicamente borrosas 


Vencejo real, (Tachymarptis melba)

Ya en el camino de vuelta empezó a hacer calor, por aquellos días habíamos justo salido de la última ola de calor del mes (sin contar esta de septiembre) y ya se notaba más fresca la cosa pero aun así muchas calor, y el sol picaba un montón, así protección a tope.

De nuevo volvieron las calzadas, estos bichos se quedaron todo el recorrido pegadas a la peña, yo no sé cuándo comieron sinceramente. Esperaba obtener una mejor fotografía ahora a la vuelta pero entre el sol, y el pájaro que estaba gracioso haciendo vuelos con picados, pues las fotos salieron como se pudo.


Nada, si es que te digo yo que hablar humano no hablan, pero entender lo que quiero hacer, parece que lo entienden las condenadas.


Y de regalo un buitre, un beso pa' él que si se dejó ver bien 😑


Aquí una foto, nos despedimos ya del río que vamos saliendo por la zona donde estaba la garza, evidentemente ahora no estaba porque seguramente se hartó de tanto barullo por el camino lateral y se esfumó, pero bueno.

Llegando a la entrada, nos topamos con un ejemplar de lavandera blanca. Mira que son bonitas las lavanderas y raras, porque en cada sitio hacen lo que quieren,en unos se quedan todos el año y crian, y en otros se van a la porra todo el verano (vaya usted a saber dónde) y luego vuelven en invierno.

Yo no voy a preguntarles pero la verdad que "simio no comprender nada". 


Aquí la susodicha blanca, que o era jovencita o una hembra porque no tiene mucho pecho. Me parece que posee una anilla en la pata derecha pero como la foto está borrosa no puedo confirmarlo 


Después de salir del sendero cogimos el coche, de las pocas veces que lo usamos en la travesía para subir para el cerro donde se encuentra la conocida ermita de Montejaque, Capilla de la Cruz del Milagro, que tiene una buena subida en coche y a pata como diría una amiga, curvas y curvas de empinado monte semipelado y rocoso, desde donde ve a lo lejos el pueblo de Montejaque y se encuentra construida en honor a un milagro de la Virgen de la Escarihuela.


La subida, la verdad no tengo mejor forma de compararla con la de la sierra de los riscos de Zuheros, o las subidas de Cazorla que vaya locura, no estoy hecho para subir montañas altas, me gustan las planas jiji.

El camino de subida muy gustoso, me pareció una locura y nos comentaron que por aquí pasa la carrera, y es la zona donde se cae mucha  gente por la inclinación y las rocas.


En la subida nos encontramos con unos cuantos buitres Leonados seguidos uno del otro, logro!!! 

Tenía intención de ver algún alimoche pero me he informado y no son mucho de estar por la zona, así que normal que no apareciese ninguno, ni un buitre negro tampoco porque no es zona. ¡¡¡PERO LEONADOS UN MONTÓN!!!

Otra belleza del paraje fue avistar una parejita de collalba negra, que descubrimos saltando entre las peñas. Es un ave de aspecto negro oscuro brillante (valga la redundancia) y con el obispillo y el culo blanco. 

En un ave que sólo había visto un par de veces, esta y la anterior en la misma Zuheros, que fue la primera vez que ubiqué una, aún así, verlas de nuevo no defrauda.


Ahí arriba es donde creemos que estaba el nido porque era donde entraban los adultos, justo al interior de la grieta.


 Aquí unas fotos del pueblo desde lejos.




La leyenda de la ermita parte del siglo XVIII y está ligado a la tradición popular sobre una plaga de peste que asoló Ronda y la serranía.

 Aprovecho para comentar y recordar que la peste era y es una enfermedad letal causada por una bacteria (Yersinia pestis) resistente y capaz de infectar a los macrófagos y neutrófilos (glóbulos blancos) con el fin de llegar a los ganglios linfáticos para replicarse dentro de los mismos.

Dependiendo de dónde se extendiese se conocía como bubónica (si el ganglio se inflamaba, lo que se conocía como bubón) o negra (si aparecían las características manchas negras en la piel causadas por las necrosis) aunque ambas están relacionadas y existen otros tipos.

Según la tradición, el 17 de mayo los vecinos de Montejaque decidieron llevar en procesión la imagen de su patrona, la Virgen de la Concepción (o Virgen de la Escarihuela), en auxilio de la población de Ronda. 

Al llegar al alto del puerto desde donde se divisa Ronda, un emisario les avisó de que la epidemia había remitido inexplicablemente en ese preciso instante. Más tarde, en ese lugar se estableció la actual Capilla.

Muy chulo el sitio, y me gustó mucho el detalle de los pequeños rebates de piedra de a los lados, a parte de muy estético útil para cuando vas reventado 😅



Y no , el supuesto roquero no era un roquero, era un colirrojo tizón, que aquí les pasa algo parecido a las lavanderas con el tema de los lugares de invernada y de cría, así que de roquero nada, de ningún tipo.

Pero a falta de ese, seguimos teniendo buitres.
Ahora a bajar para almorzar.


Después cogimos una vez más el coche, la penúltima vez de la velada, esta vez para bajar al pueblo para ver el Mirador Natural del Karst, un mirador que se encuentra en la cima de Montejaque, justo al lado de Benaoján y desde donde se puede apreciar en altura el detalle del relieve kárstico de origen calizo que compone la sierra.

El mirador pertenece a la red de miradores de la Serranía de Ronda, y da vista a una gran montaña donde se puede apreciar con detalle el paisaje moldeado y erosionado por el agua a lo largo de los años.

Mala mía porque no saqué fotos de ninguno de los dos lugares, ni el pueblo ni el mirador como tal, pero si de algunos bichos vistos en el camino, loq ue se pudo ver fueron sobretodo las calzadas, que ya mencionamos en la entrada anterior que había una enorme cantidad. Prácticamente las teníamos al lado debido a la altura del lugar.


Aquí el águila calzada que cruzó más cerca, junto a algunos buitres más.


Mira, más buitres, que novedad 😵‍💫


Nada más salir del mirador tocaba bajar, de nuevo, disculpas por no sacar fotos de las calles pero os prometo que eran chulísimas, de esas calles céntricas con cuestas y que suben y bajan hacia cualquier dirección, me encantó, de hecho ojalá poder tener allí algún día una vivienda o algo para poder estar al menos unos días ya que a mi parecer fue muy disfrutable.

Nada más entrar en zonas con casas, escuchamos un estruendo en los arboles de al lado, y nos cruzamos con un grupo de tres o cuatro cabras monteses ibéricas, un mamífero rumiante, primo lejano de la cabra común de granja que está adaptada a la alta montaña.




La verdad que los animales nos pegaron un susto grande porque no las esperábamos, ha sido otra especie que llevaba sin ver bastante tiempo, esta especie concretamente no la veía desde 2023, cuando estuve un tiempo en el Mini Holliwood de Almería, donde nos las encontramos al salir a dar una vuelta por el lugar donde se encontraba el hostal donde nos hospedabamos, ya que estaba prácticamente metido entre rocas.


Y para acabar algunos Leonados más...


Eso es todo por hoy camperos, seguimos en la parte tres, nuncamente en cines