Por si alguno se lo preguntaba, esta historia es de esas que no han ocurrido recientemente pero que pase el tiempo que pase, siempre merecerán la pena contar y transmitir porque son nada más que curiosas. Como dijimos anteriormente en otras de nuestras historias, el pueblo de Écija la verdad que nunca deja de sorprender a los que nos dedicamos a esto, siempre que la gente piensa que algo ya está muy visto, alguien se cruza con algo que renueva el interés colectivo, es lo que tienen las tan usadas modas.
Y es que las torres e iglesias no son sólo el refugio de aves pequeñas como los primis o los mochuelos de los que tanto hablamos, algunas son el hotelito de 5 estrellas de visitantes gigantescos y curiosos cuando no miramos. Esto sucedió en la conocida iglesia de Santo Domingo, que no ha sido solo reconocida aquí por las tantas entradas hechas por el tema de los primillas, hace unos años pasó de ser un antiguo torreón señalado por el paso del tiempo, a servir como la morada de la rapaz nocturna más grande de España.
Pongamos el modo nostálgico en automático. Corría por ahí el año 2021, año que... la verdad podría contar mil y una cosa pero lo máximo a lo que mi cabeza llega son a partes del curso escolar nada importantes aquí ya que fue el año posterior a la pandemia, y el primero en el que funcionó el coco de las golondrinas y no hubo ni Navidad ni Semana santa!!!!... Eso sí que no.
Un día por el mes de Mayo o Junio nos llegó a mi padre y a mí (que en aquel momento aún ni a GREFA conocía, fíjate tú qué cosas) una foto curiosa, etiquetada con un rumor. En la foto salía una rapaz nocturna, un volantón semiemplumado de Búho real (Bubo bubo) junto a un texto que decía que ese bichejo había sido localizado en una iglesia del pueblo.
Un Búho real!!!!???? No es moco de pavo decir ese nombre, sobre todo aquí que no es un bicho común. El Búho real es la mayor rapaz nocturna de España, y una de las más grandes de Europa siendo superado por otras especies como el Cárabo lapón o el Buho nival, aunque eso no quita su peso y tamaño. Total, que este ser majestuoso no es recurrente aquí, es una rapaz autóctona de alta montaña, donde cría entre rocas y bosques. Se alimenta de grandes aves y mamíferos, incluyendo otras rapaces que pueda capturar.
Y bueno, ya dicha la explicación ¿Cómo narices llegamos a esto? Pues resulta que todo fue gracias una vez más a la dichosa cuarentena contra el COVID.
Vereis, el gran duque es de los primeros en comenzar su época de celo y reproducción. A principios de Otoño ya se le puede escuchar en época de cortejo por las noches. Para poner un poco en contexto, se conocía previamente de la existencia de una pareja reproductora de reales en un cortijo abandonado a las afueras de Écija, sin embargo nuestro contacto desconocía si seguían criando en la zona. A comienzos del año 2021 se pudo avistar a uno de los ejemplares una tarde de invierno en un balcón, era un día muy frío y el animal permaneció durmiendo allí durante gran parte del mismo, (suena raro y podría parecer que el ejemplar estaba enfermo pero no, a veces la caza es mala o las temperaturas muy bajas y el ave no llega a tiempo a resguardarse en su dormidero habitual e improvisa, el año pasado nos llamaron por un búho chico amanecido en una farola, pensaban que estaba malo pero simplemente tenía sueño y no se quiso ir, tras caer la noche se fue él solito)
De ese suceso saltamos ya metidos en la época de crianza de la prole, cuando el adulto fue visto en varios lugares de caza, así como múltiples de sus presas decapitadas bajo sus posaderos. Claro, hay que pensar que es probable que el bicho ya llevara tiempo rondando la zona por alguna razón, quizás solo como lugar de cortejo, pero tres meses más tarde durante el encierro, es posible que el animal lo usase como lugar de cría gracias a las circunstancias.
Y aunque lo parezca no es raro, el búho lleva ya tiempo haciendo estas cosas. En los últimos censos previos a estas fechas se descubrió que la lechuza, el mochuelo, el autillo y el alcaraván estaban en retroceso poblacional, el cárabo y el búho chico estables. Pero el grande, el real se encontraba en expansión.
Y que te cuento, el duque se ha visto de alguna forma victoriosos en su expansión, y ha logrado adaptarse a zonas semiurbanas y urbanas para criar. Ya por aquella época circulaban vídeos e imágenes de una buena parte de estos animales usando ventanas y tejados como posaderos, así como criando en iglesias, chalets o complejos urbanísticos por Madrid o Extremadura, pero nadie esperaba esto.
Nosotros nos enteramos casi por casualidad, por un amigo que estuvo cuando los agentes medioambientales fueron a anillar ambos pollos, porque no era uno, eran dos. Nos dijeron la iglesia, Santo Domingo.
Así una tarde de agosto nos plantamos allí cámara en mano buscando ver salir a los susodichos, sin muchas esperanzas por las fechas, pero para nuestra suerte aparecieron. Dos gigantes jóvenes de Búho real asomados entre las cornisas del torreón de Santo Domingo.
Que alguno se preguntará qué narices cazaba aquí, pues se observó al recoger a los pollos que estos estaban bien criaditos y alimentados. Resultó que el lugar de nidificación poseía y posee en su casco una alta cantidad de palomas, mismas que se encuentran dispersas entre las cercanías que abarcan Santa Cruz y algunas casas desabitadas. Bueno, su principal ingreso de proteína se basó en esta especie de la cual se alimentaban con frecuencia, lo sabemos porque en el interior de la torre se encontraron muchísimos cadáveres degollados de palomas que el animal había cazado.
Aunque también se cree que es probable que éstos cazaran algunos mamíferos como grandes roedores o conejos capturados en las zonas campestres que no estaban muy lejos, e incluso gatos domésticos y otras rapaces, esto porque cerca se encontraba una gran manada de gatos en el patio de Santa Cruz y por aquellos años también una lechuza que anidaba cerca de la zona y que tras la nidada del gran duque desapareció de la faz de la tierra, sin saber nada más.
Echamos tres sesiones de fotos en tres días distintos. Al caer la noche, los pollos saltaban de la torre y volaban hacia Santa Cruz para desaparecer así en la noche, incluso los llegamos a ver en otras casas palacio y volando entre los edificios en otras localizaciones del pueblo, estaban tomando esto casi como un juego. Para la gracia de la family, los pollos salieron exitosamente del lugar y se volvieron adultos emprendedores de la especie que se independizaron y se marcharon.
Sin embargo, por suerte o desgracia de algunos, desde entonces no se les ha vuelto a ver. Algunos de los eventos que produjeron la expansión a la zona urbana fue principalmente la poca o nula presencia humana que ocurrió en todo ese tiempo debido a la pandemia de COVID, que pasa, que al año siguiente volvió la normalidad de las festividades y otros eventos ruidosos que probablemente produjeron que el ave no regresara, sin embargo no se descarta la posibilidad de que aún continúe volando de vez en cuando por sus antiguos territorios urbanos, ya que desde entonces otras rapaces nidantes en la zona no han regresado, aunque puede ser una pista, no sé descarta que sea fruto del azar.
Solo nos queda desearle suerte. Un saludo a todos y nos vemos próximamente.