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miércoles, 15 de julio de 2026

Recuento pajaril del verano

¿Qué pasa gente? ¿Cómo va la cosa? Que alguno me dice que si pregunto esto siempre por compromiso o por cotillear, yo les digo que un poco de cada jijijiji.

El retiro vacacional se ha acabado gente, y con ello mi silencio aquí, sin embargo no creáis que me he tirado a la bartola, no no no, he estado haciendo ideas para próximas entradas y cositas varias para traer aquí, y bueno digamos que he estado en otros proyectos y la cámara no la he soltado tampoco.

Hemos estado caminando, he incluso hemos ido a villares, por lo que hoy les vengo a relatar un poco lo observado en estas semanas.

De primeras, la sierra preciosa, sigue verde casi como en invierno aunque si que se nota más la ausencia de agua. Siempre hay un rinconcito con agua, en este caso una fuente que hay en la zona y de donde sacamos muchas fotos de aves diversas, aunque se mueven tanto que la mayoría salieron mal XD.

Entre estas aves destacan los Pinzones vulgares que iban y venían dando tumbos en busca del agua, aunque no son muy confiados y no suelen dar su brazo a torcer para acercarse.



En total fueron aproximadamente tres hembras y dos machos en la zona.

Había también muchos Rabilargos y algún Mirlo a su alrededor, nos topamos también con otros compañeros a la búsqueda de fotos y les preguntamos que que habían pillado y estuvimos un rato charlando.

No faltaron en ese rato los Mitos, pájaros tan pequeños que se acostumbran muy bien a la presencia humana, y claro uno se hace también a verlos por el lugar.





No faltaron, una vez llegada la zona más montañosa del terreno, los buitres Leonados, en este caso sólo uno, que iba más solo que yo en las excursiones de primaria, una buena comparación a mí parecer porque lo de antisocial este parece que lo llevaba en las venas.




No se vio ni uno más en toda la velada. El resto como siempre, algún Carbonero, más Pinzones, Herrerillos y mucho Trepador azul eso sí.

Ya por el lado de nuestra campiña, hace poco en uno de los caminos logramos avistar un ejemplar de Búho chico, metido y escondido, y que en cuanto nos acercamos se espantó. Ha sido de los últimos que hemos visto hasta la fecha, aunque he de admitir que hace poco nos cruzó uno por la terraza sobre las diez de la noche.



Por eso mismos lados hay algunos riachuelos que a día de hoy siguen fluyendo con agua, sorprendente la verdad. Cerca se pueden ver grandes cosas, por aquí poco porque hacía mucha calor, pero pudimos ver un bando de Golondrinas comunes con alguna dáurica entre ellas, y dos Aviones, uno el de la foto de abajo.


Además en el camino, nos sorprendió otra mamá perdigona con su prole, dos veces van ya este año que vemos perdigonas con crías por ahí, se ve que está siendo un buen año.



Y como no, no pueden faltar mis queridas Dáuricas, a estas les tengo especial aprecio porque por fin se han dejado sacar fotos medio en condiciones. Son la pareja del puente de hierro, que localizamos hace dos días dando tumbos por la carretera y nos paramos a mirar, he podido notar que tienen tres crias aproximadamente.



Muy confiada la locuela pasando entre los caminantes. 


Más adelante en el río la vida sigue tras el fuego que se ha llevado una buena parte de la corta y una plantación de palmeras abandonadas en la cual criaba una buena colonia de gorriones.

Nos sorprendió ver la familia de Patos criollos con crías, nunca las habíamos visto y os digo ya que son, literalmente, los típicos patitos de los libros de cuento. 




De la madre no podemos decir lo mismo 😅




Cetia ruiseñor entre la hojarasca cerca de dos e uno el incendio



Y ya para acabar, algunas tomas más de estas maravillosas Dáuricas, ya se me ha hecho costumbre verlas. 


Esto ha sido la bitácora por el momento camperos, aunque el calor está haciendo que haya una disminución de bichejos la verdad es que la cosa no ha ido nada mal. Un saludo y nos vemos en una próxima entrada.

domingo, 29 de marzo de 2026

Bajo el cielo de la sierra de Villares

 ¿Qué pasa a chavales, cómo va todo? Hoy seguimos con las entradas referentes a la sierra de Villares, de la cual ya esta es la última.

El pasado finde, aprovechando la ausencia casi en su totalidad de tareas escolares, (mi gozo en un pozo porque seguía de exámenes), decidimos volver a pasear por la sierra de villares, pero esta vez con una novedad, nos hicimos una nueva ruta que ahora hos vamos a enseñar.

A pesar de todas las veces en un mismo año que solemos venir por aquí, aún quedan sorpresas.

Eran como las ocho cuando llegamos, día frío y con niebla, y caía algo de llovizna fina, vamos un día de esos en los que apetece quedarse en la estufa, pero nosotros masocas perdidos Nos fuimos de todas formas, lo importante era salirse ya por ahí. Nos revivió cantando y tocando el tronco de un árbol un Pito real, que ya han entrado el celo.


El canto del pito real es un silbido claro y profundo que se parece muchos una risa, y es fácil de imitar, por ello vuestro anfitrión no escatimó gastos y comenzó a hacer un poco la parodia de lo que sería su canto, por extraño que parezca respondía y todo.

El día está a lleno de aves, en especial Carboneros, muy agresivos por el celo, y pinzones tanto hembras como machos, también alborotados.


Seguimos caminando, con el mismo rumbo de siempre, llegar al deseado riachuelo que está a rebosar de agua gracias a las últimas lluvias, el cual ya mostré en la entrada anterior, y ahora incluso tiene más renacuajos todavía.

Hay tantas filtraciones debido al nivel de los depósitos subterráneos que el suelo está muy resbaladizo, por ello tropezamos más de una vez. 


Estado del riachuelo


Llegamos así al tanatorio deseado nuevo sendero que sale antes de la entrada al ríachuelos, da a un cortafuegos y a un desfiladero precioso desde donde se aprecia toda la sierra a detalle y a lo lejos la zona urbana de Córdoba.

No tardaron en hacerse notar las primeras especies, un bando de Buitres leonados sobrevolaban el dosel forestal de encinas y pinos, marcando el paisaje, ahora más soleado, con sus bellas y robustas siluetas.

Eran un bando de unos seis, que se encontraban en círculos y a baja altura, donde probablemente encontraron algo que llevarse a la boca, pero pequeño porque un rato después los teníamos encima otra vez.


Imagen de uno de ellos sobrevolando los pinares


Buitre leonado, 100% español jiji


¿Que sería lo que encontraron?


Luego salimos a una parte desconocida con una gran construcción humana de uso desconocido para nosotros. Ya en sombra, seguimos por la zona caminando entre más pinos hasta llegar otra vez al campo de golf, donde se encuentra el final del sendero para pasar otra vez dentro del parque periurbano.


Al llegar a la altura de la carretera volvió el bando de buitres anterior, volando cerca de los caminos. A este grupo rápidamente se le sumó un pequeño grupo de rabilargos que andaban por el suelo esperando a ver dónde se lanzaban, y otro buitre significativamente más grande, volando solo y muy alto, ya sabéis lo que significa.






Sip, este de arriba se trataba de un buitre negro, un placer verlo por aquí después de casi un año sin ver ninguno.


Y para acabar le sacamos esta foto a un pequeñín, un herrerillo que también llevaba tiempo sin ver. Posteriormente regresamos hasta los aparcamientos, y de ahí a almorzar.

Un saludo camperos y nos vemos en una próxima entrada.