miércoles, 22 de julio de 2026

Torcaces, ¿un nuevo comienzo o una nueva plaga?

 Se ha estado hablando en los últimos años la idea del uso de especies autóctonas como medio de control para plagas que por X o Y razón, están afectando a algún ámbito de nuestra existencia.

Algunos ejemplos anteriores que os puedo dar son por ejemplo los propios proyectos de nuestros compis de GREFA, como el de "Control biológico del Topillo Campesino" un roedor extensivo que amenazaba y amenaza con las destrucción de nuestros estilos de cultivo con su presencia. Su solución más óptima no fue emplear la ciencia química y sintética sino la lógica natural de la cadena trófica, el uso de sus depredadores que también, por X o Y razón estaban muy acostumbrados a evitarnos, cosas que no me sorprende.

Aunque la idea ha sido buena, el ser humano cuando descubre algo explotable, lo explota por vicio y conveniencia hasta el final, y eso erradica en nuevos problemas por la falta de un equilibrio en un mundo de constante cambio.

Una de estas ideas ha sido la permitiva política de dejar entrar (más por poco interés que otra cosa) a las palomas Torcaces en las ciudades. Claro todo los seres vivos se adaptan para sobrevivir en un mundo hostil. Las Torcaces por ejemplo han aprendido, un poco tarde, de sus congéneres las domésticas que en las ciudades hay cobijo, alimento casi ilimitado en todas las épocas, sobretodo en invierno, y la más importante que en estas no se pegan tiros.


Con esa premisa desde hace aproximadamente 6 o 7 años donde fue su máximo apogeo en ciudades como Córdoba o Sevilla, desde donde ya se las había visto antes, las Torcaces invadieron cualquier zona arbolada que la ciudad poseyese, haciéndose así un hueco en la cadena trófica urbana y encajando donde antes no encajaban.

Así poco a poco, la noticia de que las ciudades eran un medio seguro se fue extendiendo hasta llegar a los pueblos, donde también, al estar rodeados de campo les fue más fácil entrar de forma efusiva, y para finales de 2023 ya habían torcaces en la ciudad.


Uno de los puntos positivo a defender es que la especie, al ser una paloma forestal tiende a ocupar únicamente zonas arboladas que imitan los lugares de crianza en sus hogares naturales, por lo que sólo se alimenta allí, defeca allí y vive allí. Aunque se las puede ver por lo tejados de las casas o las zonas interiores no los frecuenta como zonas regulares más allá de un uso como posaderos, cosas buenas. Otro de los puntos a favor que tiene es que desplaza grandes cantidades de palomas domésticas de sus lugares de crianza debido al tamaño del animal, así como a otras especies como la tórtola Turca, tan adaptada y de la que hablaremos más adelante.


Pero la pregunta no es esa, sino si esta podría llegar a convertirse en una nueva plaga que domine todo a su paso como ya lo hizo la doméstica, la turca y otras muchas especies.

Las esperanzas están puestas en que al ser una especie adaptada recientemente y que no tiene tanta capacidad para reproducirse esta mantenga un equilibrio en números bajos cada año, y controle al resto, pero aún está en nuestra mira.

Hace poco llegaron a la zona donde vivo, alertando que ya habían criado en un parque trasero, donde pudimos ver a sus crías.


Habrá que esperar para saber un futuro para la paloma Torcaz, un futuro que ahora sigue incierto.



Un saludo camperos y nos vemos en una próxima entrada.


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