viernes, 25 de septiembre de 2026

Se cumplió la misión (visita a Ronda 3°parte)

¿Cómo vamos gente? Hoy venimos aquí una vez más, ahora para terminar traemos la tercera parte de la visita veraniega a Ronda.

Acabamos la entrada anterior tras salir del mirador del Karst y habernos encontrado con las cabras. Tras esto bajamos del pueblo hasta el coche, por el camino nos paramos en una tienda a comprar cosas y almorzamos dentro del vehículo en cuestión, para concurdir posteriormente al siguiente lugar, Ronda city!!! 

Una vez allí aparcamos y salimos a ver el primer lugar del recorrido en la zona, el parque Alameda del tajo. Antiguamente llamado Alameda de San Carlos, está situado justo al borde de la cornisa del Tajo. Está muy bien cuidado, y los árboles dan una sombra y un frescor que se agradece.
 

Parque Alameda del Tajo

Nos acercamos así al borde del parque, a los balcones desde donde se aprecia el gran barranco, y la garganta por la que brota el río. Es un punto emblemático de la carrera de los 101 ya que es donde se posiciona la linea de meta. Así llegamos a los balcones, gigantes miradores desde donde se puede ver el "Asa de la Caldera" una formación geológica de unos 120 metros unida al barranco.



Madre que altura, y yo con mi dichoso vértigo.

Después de esto, salimos del parque para seguir caminando, ahora para ver una nueva zona, el Puente Nuevo de Ronda.


El Puente Nuevo de Ronda es el monumento más emblemático de la ciudad, fue construido en 1751-1793 por José Martín de Aldehuela y dirigido por Juan Antonio Díaz Machuca, esto porque el antiguo se derrumbó trágicamente en el año 1741, seis años después de ser construido y matando en el proceso a 50 personas aproximadamente. Con una altura de 98 metros, esta justo encima del Barranco del Tajo de Ronda, una gran garganta por la cuál pasa el rio Guadalevín y el cual es el barranco más grande de toda la Serranía.

Se puede cruzar por encima de un lado a otro de la garganta, y se ve la cosa alucinante.

Madre, más altura, yo de aquí no salgo vivo. Estaba muy bien verlo desde arriba, pero claro, uno no le entra en la cabeza hacerse el fácil, y decidimos bajar por donde lo hace la carrera.

Salimos de allí y entramos en las afueras, bajamos y bajamos a pleno sol, gorra en mano y crema solar en el cuello para ver el río de cerca. La cuesta es la que conocen los corredores como "la cuesta del cachondeo" que en realidad por lo que nos contó una señora que nos cruzamos, la cuesta no es la original, sino que a esta le pusieron ese nombre porque muchos corredores se suelen caer en la zona debido al tipo de terreno. La cuesta denominada con ese nombre oficialmente estaba en otro lado.


Rio Guadalevín, al fondo, sí muy al fondo porque iba bajito de agua.





Subimos de nuevo para arriba, y nos comimos un helado, que dicen que los helados de Ronda son una locura y la verdad que el que nos comimos estaba bastante bueno. Después de salir de allí, cogimos por última vez el coche camino al último destino de la velada. Nos movimos a Setenil de las Bodegas para ver otros lugares donde pasa la carrera.

Setenil es un pueblo de la Serranía incrustado en las rocas, se lleva el título al lugar con las fotos de la carrera más famosas. Pertenecen al mismo pueblo, por la impresión que da verlo es mejor verlo en persona y además pertenece ala ruta de los pueblos blancos.

Empezamos viendo un parque que encontramos en la entrada y por el cuál pasaba otro riachuelo.


En el lugar, vimos muchísimos papamoscas grises, pero una locura, muchísimos ejemplares alimentando a las crías que iban con ellos por los árboles y por los cables.








Más tarde fuimos a ver uno de los lugares más impresionantes, además ya se nos estaba haciendo tarde. Íbamos sobretodo para ver las calles, aunque viésemos pocas eso nos da la oportunidad para volver más adelante. 

Estuvimos caminando un rato, y encontramos la famosa calle Cuevas del Sol,en el cuál podemos ver parte del patrimonio histórico y natural del pueblo mientras estos se funden y la vida transcurre bajo el lecho de roca, que da sombra y cobijo no sólo a nosotros, sino también a multitud de especies como el avión común y nuestro precioso avión roquero.



Bajo los peñascos logré por fin conseguir mi misión del día, capturar de mejor manera a los aviones roqueros antes de partir. Tuvimos suerte que dentro de la calle, había algunas bandadas de aviones comunes, de los cuales un nido había sido reusado por una pareja de roqueros que aún tenían dos pollos en el nido.

Aprovecho para comentar también la diferencia entre el nido de avión roquero y de golondrina común, ya que aunque ambas especies montan nidos similares, los roqueros tienen una característica propia, y es que el interior de la estancia suele estar recubierto casi por completo de material que hace el interior más caliente y cómodo para las crías.

Suelen aportar plumas, materia vegetal y ebras de origen animal o vegetal, tantas que sobresalen y se pueden ver fácilmente, de hecho en estas fotos se ve como sobresale una pluma blanca del interior.


Tenía dos pollitos en su interior, también pudimos ver a los padres darles de comer en dos ocasiones mientras caminábamos.





Y así acabó la aventura. Muy bonito el lugar, y lo recomiendo con todo mi ser a cualquier persona que vaya, no sólo por su gran riqueza natural, sino también por lo bonito que es y lo bien que lo disfruta uno una vez dentro del mismo.

La verdad es que cada día tengo más claro que las fotos no le hacen justicia a la realidad. Nos vemos próximamente, un saludo y hasta otra.

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